¿Qué es el lobby en las relaciones públicas? ¿Cómo se regula? ¿Qué pasos está dando España para favorecer la transparencia de los grupos de interés? El sector del lobby es un puente por el que transita información entre la sociedad civil-empresarial y el sector político-público y, como todos los puentes, solo sirve si alcanza ambas orillas. En esta entrada del blog de Estrategos explicamos las principales claves sobre los lobbies y su regulación. 

 ¿Qué es el Lobby?

¿Qué significa ser un lobbista? Para definir mejor esta actividad vamos a recurrir a la explicación que incluye el nuevo Anteproyecto de Ley de Transparencia e Integridad en las Actividades de los Grupos de Interés, que se encuentra actualmente (noviembre de 2022) en plena tramitación parlamentaria.

El texto considera actividad de influencia toda comunicación directa o indirecta con el personal público realizada con la finalidad de intervenir en la toma de decisiones públicas o en los procesos de diseño y aplicación de políticas públicas y de elaboración de proyectos normativos. Esta actividad de influencia puede ser desarrollada en nombre de una entidad o grupo organizado de carácter privado o no gubernamental en beneficio de sus propios intereses o de intereses de terceros.

¿Y qué es el lobby en la política? En las Cortes se toman cada día decisiones detalladas sobre múltiples asuntos. El trabajo de un lobista es conocer esa vorágine y saber cómo introducir en las apretadas agendas de los políticos, los datos y las informaciones que sus clientes quieren que sean tenidos en cuenta antes de decidir. Porque las decisiones en política, como en farmacopea, siempre tienen efectos secundarios. No hay decisión política en la que todos ganen, hasta el punto de que se ha dicho que el buen político es el que arregla un problema sin causar otro mayor.

¿Por qué se llama lobby?

La palabra lobby es un préstamo del inglés, que significa ‘vestíbulo de un edificio público’. Como después veremos, sus primeras interpretaciones ligadas a la actividad de influir sobre la política se registran en el Parlamento de Londres, allá por 1640. Muchas veces, por eso, se le ha dotado a esta palabra de una connotación negativa. 

En Estrategos consideramos, sin embargo, que una mayor transparencia en las relaciones de las instituciones con los grupos de interés no sólo beneficia a los representantes y a los decisores, sino también a los ciudadanos, que pueden comprobar qué influencia han podido tener este tipo de organizaciones en el proceso de toma de decisiones y pueden exigir una rendición de cuentas de los decisores políticos.

¿Qué son los «lobbies» y qué poder tienen en España? 

Ya en los comienzos de la democracia española los primeros reguladores contemplaron la existencia de grupos de interés, por ello el Grupo Popular trató de introducir un artículo en la Constitución que añadía el siguiente contenido: “Las Comisiones podrán recibir delegaciones de grupos legítimos de intereses, en sesiones que siempre tendrán carácter público… Una ley orgánica establecerá un sistema de control y registro para los grupos de intereses que actúen de modo permanente”. Esta enmienda presentada no tuvo el apoyo suficiente, con lo que el texto no se vio incluido en la Constitución Española (CE).

Desde entonces, la influencia y la regulación de los lobbies en nuestro país se ha intentado en diferentes intentos fallidos que relatamos en esta otra entrada del blog. 

Ejemplos de un lobby

Los últimos proyectos de creación de nuevos tributos para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas y de la banca han generado una respuesta defensiva de ambos sectores a todos los niveles. Tanto desde sus patronales como desde sus propios foros empresariales y su influencia directa en medios de comunicación. Son dos sectores cuya labor de lobby es muy notoria e influyente. 

¿Qué tipos de lobbistas hay?

La Comisión Europea, la más avanzada en la regulación de los grupos de interés, divide en tres ramas los tipos de lobby: 

  • Las consultoras profesionales y despachos de abogados 
  • Los lobbistas de empresas y asociaciones comerciales
  • Los think tanks (o fábricas de ideas) y ONG.

¿Cuál es el objetivo del lobby?

La gobernanza pública precisa de la continua interrelación entre quienes adoptan las políticas públicas, por un lado, y la sociedad, por otro, para facilitar la toma de decisiones justas, participativas y transparentes, reforzándose con ello la confianza de la ciudadanía en el servicio público.

La complejidad de las sociedades modernas hace muy difícil prever hasta dónde llegarán las ventajas de una ley y tampoco dónde se producirán efectos adversos y a quiénes afectarán. Los políticos de calidad lo saben y son conscientes de lo importante que es estar lo mejor informados posible antes de tomar una decisión. Decidir solo por la propia voluntad “sin querer saber nada más” es el camino seguro al fracaso y no es raro que éste se presente dañando a quienes nunca se pensó que lo haría.

Ese trabajo de transmisión de información hacia la política lo pagan, por supuesto, las empresas, grupos empresariales, asociaciones o colectivos que hayan contratado al lobista y son -claro está- sus clientes, pero no sus únicos clientes. El lobista profesional sabe que los políticos con los que habla no le atenderán siempre por simple cortesía, sino que apreciarán que la información que les transmita sea cierta, pertinente y leal. Esto es, que les sirva para conocer un punto de vista privado y legítimo pero también para ayudarles a completar una visión global del asunto del que se trate, que siempre tendrá la complejidad a la que ellos deberán enfrentarse a la hora de decidir, que es para lo que les elegimos.

Dónde actúan los Lobbies

Los lobbies actúan en múltiples esferas. Sobre los grupos parlamentarios. Sobre los propios escalones de la administración del Estado y del Gobierno. En los medios de comunicación o sobre las asociaciones y colectivos de la sociedad civil.

¿Qué sectores hacen lobby?

Todas las actividades económicas cuyo negocio y hoja de resultados puedan estar afectados por decisiones legislativas desarrollan, de una u otra forma, una actividad de influencia y asuntos públicos. Se trata en suma de establecer estrategias que sirvan para proteger sus intereses o minimizar la exposición a los riesgos. 

¿Qué se necesita para ser lobista?

Un buen lobista debe tener las siguientes características; un conocimiento profundo de la agenda legislativa y de los procesos que se siguen en el poder ejecutivo y en el legislativo para aprobar leyes yu reales decretos. Debe trabajar también una buena y actualizada agenda de contactos que le permita abrir puertas y estrechar relaciones con diferentes grupos parlamentarios y con instancias gubernamentales (secretarías de Estado, jefes de gabinete de ministros, etc). 

También se hace necesario que controle la comunicación. Por un lado, la que tiene que ver con la persuasión y la exposición de argumentos a favor o en contra de un determinado proyecto legislativo. Por otro, un buen conocimiento del funcionamiento de los medios de comunicación, de los intereses de los periodistas y de cómo colocar determinados asuntos en el debate público y mediático. 

Y, por supuesto, formación jurídica para poder redactar propuestas de mejora de un articulado legal o de una disposición normativa. 

Son, en suma, características muy multidisciplinares que se consiguen mediante la creación de equipos de trabajo de procedencia muy diversa. En estos equipos, además, se suelen incorporar muchos perfiles que han pasado por la política activa y que, por tanto, conocen bien los secretos de este intrincado tablero de relaciones. 

¿Qué hay que estudiar para ser lobbista?

Los equipos de las empresas dedicadas a los Asuntos Públicos o lobby están formados por licenciados en Derecho, Periodismo, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, entre otros perfiles.

¿Desde cuándo existen los ‘lobbies’?

La acepción de la palabra lobby como “grupo de presión” partió en 1640 del vestíbulo que comunicaba la Cámara de los Comunes con la sala central del antiguo palacio de Westminster. En él, los parlamentarios británicos recibían y comentaban mensajes e informes de las fuerzas sociales antes y después de las sesiones. 

¿Cómo funciona la ley de lobby?

La regulación de la actividad de los grupos de interés constituye un factor muy relevante en la construcción de una cultura de la transparencia y de la rendición de cuentas.

El Antepreyecto de Ley recoge algunas novedades en la regulación de este sector. En primer lugar, se crea el Registro de grupos de interés de la Administración General del Estado y su sector público. Los datos que contenga dicho Registro deberán estar disponibles y accesibles a través del portal de la transparencia.

La norma establece que, sin la preceptiva inscripción, no se podrán celebrar reuniones ni entrevistas, ni entablar ningún contacto con el personal público, ni ejercer actividades de influencia. Reglamentariamente se establecerá el procedimiento que debe seguir la persona empleada pública en el desarrollo de estas actuaciones. Antes de mantener contactos o de realizar actividades conjuntas con los grupos de interés, el personal público deberá comprobar que los grupos de interés afectados se encuentran inscritos y, en el supuesto de que no lo estén, se informará a quienes les representen de la obligación de solicitar dicha inscripción para poder realizar actividades de influencia.

La norma también incluye un nuevo código de conducta. Entre otras cuestiones, se recoge que no se podrán ofrecer regalos, ni favores ni servicios en condiciones ventajosas al personal público. Los lobistas no podrán difundir tampoco la información confidencial que pudieran conocer en el ejercicio de su actividad. 

Queda expresamente prohibido intentar influir en la toma de decisiones públicas de manera ilícita o recurriendo a una presión abusiva, ni obtener información de manera contraria al ordenamiento jurídico. Tampoco se podrá hacer uso abusivo del alta en el Registro de grupos de interés para darse publicidad, ni dar a entender que el hecho de figurar inscritos en el mismo les confiere una situación o privilegio especial ante los poderes públicos, ni utilizar los logotipos oficiales de la Administración General del Estado o de las entidades de su sector público sin autorización expresa.

¿Qué actividades no están reguladas por la ley de lobby?

No tienen la consideración de actividades de influencia:

  1. Las actividades realizadas por entidades privadas en ejecución de funciones públicas o de prestación de servicios públicos, cuando estas funciones estén legalmente atribuidas a las mismas.
  2. La intervención en procedimientos de participación pública previstos en normas legales o reglamentarias.
  3. La participación en órganos colegiados de consulta y participación regulados por normas legales o reglamentarias.
  4. Las actividades relativas a la prestación de asesoramiento jurídico o profesional vinculadas directamente a la defensa de los intereses afectados por procedimientos administrativos.
  5. Las actividades de conciliación, mediación y arbitraje llevadas a cabo en el marco de su normativa específica de aplicación.
  6. Las actividades desarrolladas en el ejercicio del derecho de manifestación y de los derechos individuales de reunión y de petición.
  7. Las actividades desarrolladas por las personas físicas que actúen en condición estrictamente personal y no en asociación con otras, respecto de asuntos que no impliquen intereses económicos individuales significativos